miércoles, 15 de enero de 2014

Triste por el cierre de la querida librería Érase una nuez


Con enorme pena os cuento que la maravillosa librería Érase una nuez de mi querida Nieves, una librera única porque cabe en una nuez, tiene que cerrar. Esta situación que estamos viviendo nos lo está poniendo difícil a muchas personas amantes de la cultura, la lectura, el arte, la palabra, lo minúsculo, lo auténtico, lo artesano, lo artístico...

Tengo el deseo, sembrado casi como una certeza en la tierra de mi corazón, de que la nuez se vaya a hibernar o a invernar, lo que ella desee y que vuelva (¡ojalá pronto!) florecida y convertida en un nogal que nos acoja bajo una sombra amable de cuentos y encuentros.

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