viernes, 27 de julio de 2012

Segovia, cierre del festival de Narradores Orales

La noche resbaló en azules por los cristales de la hermosa casa de Andrés Laguna. Las sombras del lusco-fusco abrieron las mirillas de los cuentos y las sombras se desdoblaron inesperadamente creando la ilusión de otros mundos; otras gentes, otras personas, casi en un paralelo similar al de las Ciudades Invisibles de Calvino.

Ignacio querido, gracias por defender este espacio para la calidad y el cariño de los narradores y de los cuentos; gracias por tu enorme amabilidad y por la hospitalidad que nos brindasteis tu bella esposa y tú.

Además la cena fue acompañada de una de esas charlas interesantes y gratas que son un preciado tesoro.

¡Larga vida a este festival!




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