viernes, 27 de julio de 2012

Salamanca, verdadera noche de cuentos


Salamanca la blanca,
¿quién te mantiene?
Cuatro carboneritos que
Van y vienen

Llegué nerviosa y feliz, porque fui estudiante de Salamanca hace ya años, y me sentía como en el reencuentro con un novio del pasado con el que has vivido experiencias de esas que dejan un rastro brillante de caracol en tarde tras la lluvia. Quería que la sesión fuera mágica y hermosa; misteriosa y profunda; chispeante... que fuera la vida sin más. Yo puse todo mi corazón y oficio en ello; el público magnífico, el patio de la La casa de las Conchas cargado de belleza y el anochecer templado, hicieron el resto.

Nona y Capilla gracias por acogerme. Pedro, Amalfi, Noelia, Fernando, gracias por el calor de vuestra dulce compañía y el misterio del paseo nocturno por las recónditas historias. Esa noche es de las que se quedan en el corazón.

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