sábado, 31 de diciembre de 2011

Última crónica breve del I Festival Ávila de Cuento


Viernes 30  de diciembre de 2011


Y llegó el último día con su manto de gala primorosamente bordado de sol y cielo. San Francisco abrió puntual su bella puerta a modo de sonrisa franca dando la bienvenida a todos los que traspasaron su umbral. Y comenzó una vez más el encuentro, la palabra, la risa…Algunos rostros de papás y peques ya nos eran conocidos: ¡Repetían! ¡Que buen regalo para nosotros narradores!

Y de los cuentos alegres y asombrosos de Héctor salieron carcajadas; los niños ágiles y entusiastas saltaron al escenario para convertirse en príncipes y princesas, y todo el público coreó un “abuela” que sin duda despertó a la protagonista del cuento.

De la mano del frío llegaron más adultos que nunca movidos por el deseo de compartir con el narrador sus aventuras e inquietudes hechas palabra. Se fueron desgranando los cuentos en el racimo de la noche convertidos en dulces uvas con sabor a ternura, picardía, amores variopintos, confesiones…Y con Héctor se tendió una vez más el hilo mágico desde su boca hasta las orejas atentas.

Y cuando sonaron las campanadas de las nueve, llegó el final de este I Festival Ávila de Cuento que ha nacido del trabajo entusiasta de Maísa Marbán, Héctor Urién y Marta Plaza, y del inestimable apoyo del Ayuntamiento de Ávila y del Centro Comercial Abierto. ¡Gracias a los dos!

¡Y gracias a todos los que nos habéis brindado un pedacito de corazón para sembrar la semilla de los cuentos!

En la penúltima noche del año 2011, la puerta del auditorio se cerró susurrando: colorín colorado…ya de cuento me he quedado.



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