jueves, 29 de diciembre de 2011

I Festival Ávila de Cuento organizado por la Escuela de Narración Oral


Crónica breve del I Festival Ávila de Cuento

Miércoles 28 de diciembre de 2011

Y llegó el tercer día del festival, un día espléndido y alegre que dio la bienvenida a los cuentos. Entre plumas, tules, sombreros asombrosos, gafas de lente arcoiris y, arrastrando un carro de la compra cargado de secretos, aparecieron la risa generosa de Concha Real y Escrú, el gato intergaláctico, ávido escuchador de historias.

Los cuentos de Concha fueron dibujando en el aire sereno de San Francisco un mosaico compuesto por palabras mágicas para evitar enfados, cantos, ritmos, un tic tac del reloj de la amistad, las risas de niños y adultos, la curiosidad por lo que se estaba contando y muchas, muchas ganas de jugar.

Tras el bullicio de la infantil llegó la quietud de los adultos. Poquito a poco, como la experta corredora de fondo que Concha es, inició el camino de la función. Casi sin darse cuenta, los hombres y mujeres que allí estaban se sorprendieron, se enternecieron, aplaudieron, guardaron un sentido silencio ante el paso de la muerte y finalmente acabaron riendo abiertamente ante las confesiones y sueños de la narradora.

¡Gracias Concha por recordarnos que nunca hay que dejar de soñar!

En una noche estrellada de invierno, la puerta del auditorio susurró: colorín colorado…entre más cuentos me he cerrado.

Mañana, jueves 29, más. Me toca a mi, cronista de la magia de este festival. No os lo perdáis.




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